Sentarse “bien” no es algo que simplemente “se note”: tiene que ver con posicionar cuerpo, objetos y entorno con armonía. Aun sin dolencias evidentes, una postura correcta reduce la tensión acumulada, ayuda a prevenir rigideces y permite que tu cuerpo se mantenga más cómodo durante las horas de trabajo.
Paso a paso para sentarse correctamente
Paso 1: ubica la silla y el asiento
- Asegúrate de que la silla tenga altura ajustable.
- Si tus pies no llegan al suelo, apóyalos en un reposapiés o cajón bajo.
- La cadera debe estar ligeramente por encima de tus rodillas, formando un ángulo cercano a 100–110°.
Paso 2: apoya bien la espalda
- Reclina ligeramente el respaldo (unos 100-110°) para que la zona lumbar tenga soporte.
- La parte baja de la espalda (zona lumbar) debe estar en contacto con el respaldo o con un cojín lumbar leve.
- Evita encorvar el torso hacia delante: mantén la espalda alineada.
Paso 3: coloca correctamente la pantalla
- Sitúa el monitor a la altura de tus ojos (o ligeramente por debajo).
- La parte superior de la pantalla debe coincidir con la línea de visión o quedar unos 5 cm por debajo para evitar inclinaciones de cuello.
- La distancia ideal: entre 50 y 70 cm de tus ojos, aproximadamente el largo de un brazo.
Paso 4: sitúa el teclado y el ratón
- Que los codos estén cerca del cuerpo, formando ángulo de 90–100°.
- La altura del teclado debe permitir que tus muñecas estén rectas o con ligera inclinación hacia abajo.
- El ratón debe estar al mismo nivel que el teclado, cerca, para evitar estiramientos.
Paso 5: cuida la postura de extremidades
- Rodillas: separadas, ligeramente hacia afuera, sin cruzarlas.
- Pies: apoyados completamente, sin quedarse en puntas.
- Muñecas: que no se doblen hacia arriba o abajo.
- Hombros: relajados, sin encoger ni elevarlos.
Paso 6: movimientos y descansos
- Haz pausas cortas cada 30–45 minutos: levántate, estira las piernas, camina un poco.
- En cada pausa, aprovecha para desplegar el pecho, extender brazos y girar suavemente cuello y torso.
- Cambia la inclinación del respaldo o posición del asiento cuando sea posible (pequeños ajustes cada pocas horas).
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Sentarse bien frente al ordenador es una inversión diaria que marca la diferencia en cómo te sientes al final del día. Aun así, a veces el cuerpo nos avisa con dolor de espalda, tensión en el cuello o rigidez en la zona lumbar que algo no va bien.
En esos casos, la quiropráctica puede ayudarte. Si notas que las horas de trabajo te están pasando factura, te invito a agendar una primera cita conmigo en Quirosasun. Juntos podemos valorar tu situación y empezar un cuidado específico para tu columna y tu bienestar.